Rabia: La que desde anoche me trae por la calle de la amargura, faranduleando con el demonio y envuelto en puritita mala baba. Increíble como el empeño de una persona en la vida puede llegar a no ser otro mas allá que el tratar de hundir a esta familia “y todo cuanto mora en ella”.
Amparada en leyes “pitopáusicas” made in “the feminist menestra”, mi hamija parece no tener otro fin en esta vida que no sea el vernos a todos nosotros viviendo debajo de un puente, mendigando por la vida que ella nos arrebató. Y todo porque ha parido, está bien visto por la sociedad y los hombres en estos casos somos poco menos que los cajeros del banco, a los que siempre se puede pedir mas y mas y mas, aunque el “pagante” en este caso ya casi no tenga ni para comer.
Pero lo que mas jode es haber tenido razón desde el principio, pensar un día que esto podría suceder y darte de bruces contra ello de repente y sin darte cuenta. Y es que (y que me perdonen los bien pensantes) zorra la madre, zorra la hija. Y aun queda la hija pequeña. El día que ésta cace marido, se preñe y luego se separe del incauto que haya tenido a bien meterla en alguien con semejante historial, la madre reirá en un rincón, emocionada, viendo como sus hijas han sabido ir por el que ella piensa es el buen camino en esta vida. Ay si el tiempo no pusiera a cada uno en su lugar... zorras.
Pd: Esto iba para el fotolog, pero no me deja subirlo
